MADERA EN BARCOS VIKINGOS

Los barcos vikingos contaban con una quilla (parte inferior donde se apoya toda su armazón) plana, para la navegación por zonas de poco calado. El casco estaba construido con tablones de madera trincado. Tenían un mástil desmontable y una vela cuadrada, además de espacio para los remos. Empleaban un timón lateral en estribor y utilizaban una gran piedra con un agujero en el centro (donde se anudaba una cuerda) como ancla.

Casi todos los barcos eran construidos sin utilizar cuadernas, superponiendo planchas de madera, por ello era necesario tapar las juntas de unión entre las planchas. Por ello las juntas se impermeabilizaban con musgo o lana impregnada en brea. Un estudio reciente apunta a que utilizaban alquitrán para impermeabilizar los barcos.

La técnica empleada para la realización de las naves es llamada construcción en tingladillo, lo que supone que la tablazón de la nave se construye a base de hiladas. El casco de las naves se levantaba sobre una sólida quilla realizada con un tronco bien derecho que, junto con la roda (prolongación de la quilla en la parte delantera) y codaste (elemento estructural que termina el bote por popa), componían la espina dorsal del casco. A esta estructura se iban adaptando las tablas y fijándose con clavos de hierro, una especie de forrado del casco que le da agilidad y resistencia al barco. Además, aumentaban la resistencia reforzando la embarcación con vigas transversales a la altura de la línea de flotación. Finalmente, robustos maderos apuntalaban el mástil.

ELECCION DE LA MADERA.

Los botes pequeños eran construidos por un solo hombre, pero los barcos grandes los realizaba una cuadrilla de obreros bajo el mando de un constructor-jefe, quien era el responsable de elegir la madera adecuada. Los obreros derribaban árboles, daban forma a los troncos y trasladaban la madera, entre otras actividades. Los obreros especializados trabajaban en la quilla, la proa y la popa etc. etc.

Los vikingos contaban con diferentes tipos de barcos, diseñados específicamente para operar de la forma más eficiente las tareas para las que estaban concebidos. Para misiones de exploración, necesitaban barcos más pequeños y extremadamente portables; para el comercio, utilizaban naves suficientemente grandes para almacenar la carga; y para asaltos, los barcos debían ser ligeros, rápidos y fáciles para maniobrar.

Las especies utilizadas fueron la madera de roble, valorada como madera dura que resistía las aguas del océano. Pero como no era fácil de conseguir, también utilizaron madera de fresno, olmo, pino, abedul, aliso, tilo y otras. Sin embargo, la quilla continuó realizándose en roble, porque además de ser la columna vertebral de la nave, también era la parte que más rozaba al arrastrarla por tierra.